viernes, 22 de octubre de 2010

Delirios.

Madrugada a la luz del alcohol
abrazado a una botella de vodka.
La mente se nubla,
el alma se apaga,
el delirio gira la ruleta de la locura
en la cavidad suicida de mi vida
dando cosquillas a la muerte enamorada.
Alas extendidas gracias al humo del vicio
solo piden jalar del gatillo.

La soledad se resguarda en el oscuro
volviendo eterno cada latido.
Tan sutil es la derrota
que cada  pequeño recuerdo
va llenando de tristeza mi memoria
sin darme siquiera oportunidad a la retirada.
Que mas vale si al día siguiente aparece el sol
si cada gota de alcohol
me ha hecho odiar mas este amor
clavado en mis venas.

La mañana abofetea los sueños
despertando al cuerpo en ruinas,
anclando el delirio en el puerto de la realidad.
La botella vacía,
la vida vacía,
el alma en pena,
todo se repite en la rutina
de un adiós que jamás volverá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario